Sobre
No todas las cadenas pueden verse. Algunas no están hechas de hierro, sino de palabras, pensamientos y conclusiones que aceptamos como verdad. Tal vez comenzaron con un comentario hiriente, una experiencia dolorosa, un fracaso o una interpretación equivocada de lo que Dios piensa de nosotros. Con el paso del tiempo, esas ideas dejaron de ser simples frases y comenzaron a definir nuestra identidad, nuestras decisiones y nuestra relación con Dios. Durante estos siete días aprenderemos a identificar las creencias que nos detienen o nos desvían, reconoceremos de dónde provienen y comenzaremos a sustituirlas por la verdad de la Palabra. No se trata de pensar positivamente ni de repetir frases motivacionales. Se trata de permitir que la voz de Dios tenga mayor autoridad que nuestras heridas, nuestros temores y las palabras que otros pronunciaron sobre nosotros.
.png)