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Dios también escribe historias con los que nadie esperaba


Imagen creada con ChatGPT
Imagen creada con ChatGPT

Hay una idea que se repite mucho, aunque pocas veces la decimos en voz alta:

“Dios usa a los buenos, a los que crecieron en la fe, a los que siempre hicieron lo correcto.”


La Biblia —especialmente el Antiguo Testamento— nos muestra algo muy distinto.


Una y otra vez, Dios incluye en sus planes a personas que no encajaban: extranjeros, enemigos, hombres con errores, mujeres sin futuro aparente. Personas comunes. Personas como tú y como yo.


Rut: Lealtad cuando todo parecía perdido


Rut no era israelita. Era moabita, un pueblo enemigo. Quedó viuda y, humanamente hablando, su historia ya estaba terminada. Sin embargo, tomó una decisión firme: permanecer leal a Noemí y confiar en el Dios de Israel.


Sus palabras no fueron solo emotivas, fueron una postura de vida:

“Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.


Esa decisión la llevó a algo impensable: Dios la injertó en la historia de la salvación. Rut fue bisabuela del rey David y, por consecuencia, parte del linaje de Jesús. No llegó ahí por mérito, sino por obediencia y fe.


Naamán: Cuando el orgullo estorba… hasta que se rinde


Naamán era un hombre exitoso: general, respetado, poderoso. Pero la lepra revelaba algo que su rango no podía ocultar: su fragilidad.


Buscó a Dios, pero primero tuvo que enfrentar su orgullo. Cuando finalmente obedeció una instrucción sencilla —lavarse en el Jordán— ocurrió el milagro. Fue sanado, y lo más importante: reconoció públicamente que no había otro Dios fuera del Dios de Israel.


Dios no solo sana cuerpos; confronta corazones que necesitan aprender a obedecer.


Ciro el Grande: Dios usa incluso a quienes no lo conocen


Ciro no era judío. No pertenecía al pueblo de Dios. Sin embargo, Dios lo llamó “mi pastor” y “mi ungido”, títulos reservados para reyes de Israel.


¿Por qué? Porque Dios es soberano. Usó a Ciro para permitir el regreso del pueblo judío a Jerusalén y la reconstrucción del templo. Esto nos recuerda una verdad incómoda pero esperanzadora: Dios no está limitado por nuestras etiquetas religiosas.


Él usa a quien quiere, cuando quiere, como quiere.


Gentiles en los planes de Dios …


Un mensaje claro para hoy


Estas historias no están ahí para admirarlas desde lejos. Están para confrontarnos.


Dios no busca currículums espirituales impecables. Busca corazones dispuestos.

A veces, el próximo capítulo que Dios quiere escribir en tu vida comienza justo donde tú pensaste que ya no había nada más que contar.


Y esa historia —aunque hoy no lo veas— también puede tener sentido eterno.


Fuentes


Biblia, Antiguo Testamento: Rut 1; 2 Reyes 5; Isaías 44–45

Declaración de uso de inteligencia artificial.


Este documento fue revisado con herramientas de inteligencia artificial para la corrección de gramática y estilo. El uso de la IA se limitó a la revisión gramatical y análisis de estilo, manteniendo la autoría, análisis y revisión final a cargo del autor, conforme al principio de uso ético y responsable de la tecnología en la educación.

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